Tal día como hoy de hace dos años llegaba Diego a nuestras vidas.

Antes de darnos cuenta, estábamos celebrando su primer cumpleaños 

Y hoy acabamos de celebrar el segundo. 

Que rápido pasa el tiempo...

En fin, ha sido un día intenso. Tanto su madre como yo estamos hechos polvo. Pero ha merecido la pena. Por primera vez  me ha dado la sensación de que Diego ha sido consciente de que lo que ha pasado hoy ha sido en su honor. O eso, o estoy definitivamente chocho perdido, que también podría ser.

Sea como sea, en sus ojillos me ha parecido ver ilusión. Momentos como éstos me recuerdan que sí, que la vida es muy perra a veces, pero que también es maravillosa...